Neimar Claret Andrade
A propósito del 50 aniversario del golpe de Estado de 1.973, el reconocido médico angolino Francisco Bayo, quien para la época era parlamentario, recientemente recibió una distinción por su actuación en esos momentos de los que recuerda que fue una etapa muy difícil.
“Era una época —rememoró— en que Chile había empezado a cambiar desde el año 70 en adelante porque se trataba de imponer un nuevo modo de hacer las cosas que significaba, incluso, controlar lo que decían la Constitución y las leyes, por dar un ejemplo nada más”.
Recordó que les entregaban vales de medicinas. “Yo como médico, aquí en Angol la bencina que me entregaban con un vale, no me alcanzaba para hacer los domicilios (visitas) que hacía, porque en esa época los médicos hacíamos domicilio y mis amigos que les sobraba bencina del vale que les tocaba, me lo proporcionaban a mí para que pudiera atender a toda la gente”.
El doctor Bayo dijo que, el anterior, es un ejemplo de cómo se vivía en la época del gobierno de Salvador Allende. “Si queríamos tener pan en la casa teníamos que hacer fila en el Molino El Globo a las 7 de la mañana para tener harina, así de simple; vivíamos en una etapa de retroceso de lo que habíamos sido hasta ese entonces”.
Al margen de las leyes
Desde su perspectiva, hay que replantearse el concepto de golpe de Estado, “porque lo que sucedió el 11 de septiembre de 1.973 fue la respuesta de las Fuerzas Armadas a cosas tremendamente importantes como que la Corte Suprema en julio le había escrito al presidente de la República de forma oficial, que estaba poniéndose al margen de la Constitución y las leyes, es decir, uno de los tres poderes del Estado le decía a este poder, al Ejecutivo, usted está poniéndose al margen de las leyes”.
“Nosotros —acotó Francisco Bayo— el 22 de agosto, tomando en cuenta especialmente esa decisión de la Corte Suprema, dijimos exactamente lo mismo, ósea, el segundo poder del Estado, es decir dos poderes decían que el tercer poder, el Ejecutivo, estaba al margen de la Constitución y las leyes; en esa época la Ley Orgánica Constitucional de las Fuerzas Armadas le entregaban a las Fuerzas Armadas la misión de ser garantes de la Constitución, es decir, las Fuerzas Armadas de acuerdo con lo que decía su ley, en el artículo primero y si esas Fuerzas Armadas ven que dos de los tres poderes del Estado dicen que el tercer poder está poniéndose al margen de la Constitución, tenían la necesidad y obligación de actuar. Esa es la verdad”.
Manipulación comunicacional
A su modo de ver, el hecho de que Augusto Pinochet y quienes lo acompañaron en la movilización militar de 1.973 fuera calificados de golpistas, fue toda una manipulación comunicacional.
“Empiezan mintiendo —aseguró el médico angolino— cuando se refirieron a los más de dos mil personas asesinadas durante el gobierno militar, lo que no dicen es que más de la mitad de esas personas son uniformados, lo que no dicen es que en el tiempo de Allende las fuerzas paramilitares que tenían los comandos comunales, los comandos provinciales, tenían armas superiores a las que tenía el Ejército; lo que no recuerdan es que todavía no se han encontrado todas las armas de Carrizal Bajo; de lo que no hablan es de un barco que viajó desde Cuba lleno de armas; de lo que no hablan es de la muerte de lo carabineros del retén de Neltume, que fueron asesinados por el comandante Pepe”.
Aclaró que aunque ahora le cargan toda la culpa a Pinochet, la movilización militar no fue su decisión, pues incluso era amigo de Allende quien lo ascendió a comandante en jefe sólo un mes antes del 11 de septiembre de 1.973. así que “no vengan a echarle toda la culpa a Pinochet, quien fue un excelente presidente, era muy pragmático y si cometió un error fue, justamente, no clarificar las cosas cuando vino una comisión de expertos norteamericanos en comunicación a ofrecer un programa para contarle al mundo la verdadera historia de Chile”.
Francisco Bayo cree que la reconciliación de los seguidores de Allende y los de Pinochet sólo será posible si hay una predisposición a ella, que todos manejen la información clara y sea aceptada por todos.

