Jesús Leonardo Núñez
Una cada vez más debilitada estela brillante y de color naranja se ve en las afueras del área poblada de Traiguén, luego de que esta comuna viviera sus horas más oscuras en la presente temporada estival.
El fuego que tiñó de cenizas el cielo traiguenino, se movió amenazante hacia varios sectores poblados, lo que puso en completo nerviosismo tanto a la población civil como a las autoridades quienes no tuvieron más remedio que comenzar la movilizaciones para evacuar a los habitantes.
El alcalde Luis Álvarez y el ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, gestionaron todo lo necesario para la movilización de los civiles Y al menos una tercera parte de la familia de El Volcán, abandonaron ese sector susceptible de ser alcanzado por las llamas.
Pasadas las 10 de la noche del martes, sollozos y gritos se confundían en una sola bulla que auguraba lo peor, y faltando 2 kilómetros para que el fuego hiciera su presencia destructora, milagrosamente las llamas comenzaron a bajar y aunque su avance continuaba, se pudo hacer lo necesario para que el fuego no tocara ninguna vivienda.
Quienes decidieron quedarse en su sector se unieron al trabajo de zanjar contra fuegos y cuidar las casas propias y las de sus vecinos. Entre tanto, bomberos, carabineros, militares, PDI y demás trabajadores municipales, coordinaban el éxodo preventivo.
Pese al momento de misericordia que otorgó la naturaleza, la conaf ordenó redoblar los esfuerzos a partir de la nueva jornada de miércoles, debido al comportamiento poco previsible tanto del viento como del fuego.
A las labores del voluntariado de los bomberos locales se sumaron también los bomberos Temuco y de Concepción, tomando en cuenta la gravedad y magnitud del incendio que según información satelital arrasó con un total de 5.000 hectáreas, cuya extinción seguía pendiente desde las primeras horas de la madrugada del miércoles. El fuego sigue vivo y son las zonas rurales las más complicadas.


