Andrea Jaque
La idea de este emprendimiento nace de estos hermanos quienes comenzaron estampando
poleras y tazones en su casa. “Al principio las personas entraban a la pieza de la casa, iban
solicitando nuevos productos y se volvió imposible seguir ahí”, recuerdan. La necesidad los
empujó a abrir un local, con una mesa rústica cubierta por un mantel y productos básicos
exhibidos sin letreros ni pendones. La curiosidad hizo el resto: la gente entraba, miraba y
preguntaba.
El camino no fue sencillo. Aprendieron a usar las máquinas con tutoriales, enfrentaron la
incertidumbre de emprender con poco capital y descubrieron que la resiliencia es clave para
sostener un negocio. “Uno comienza con una expectativa, pero para obtener resultados se
debe perseverar”, reflexionan. Hoy, cuentan con una cartera estable de clientes que confían en
ellos para carteles, pendones, merchandising y publicidad personalizada. Además, han
ampliado su alcance a organizaciones y emprendedores que vienen incluso desde Temuco.
Lo que comenzó como un sueño se transformó en un espacio de creación y servicio. Los
hermanos Sáez destacan que lo suyo no son productos masivos, sino piezas únicas que nacen
de la conversación con cada cliente. “Hay otro sabor en manejar los tiempos, en construir algo
propio”, dicen con orgullo.

Diez años después, su historia es un testimonio de que los proyectos pueden nacer en
espacios pequeños y que la constancia convierte la curiosidad inicial en confianza duradera.
Aladino y Diego Sáez son ejemplo de cómo un emprendimiento local victoriense puede crecer,
adaptarse y convertirse en parte de la vida comunitaria.
Un negocio que continúa conquistando nuevos desafíos y les invita a ser parte de este camino.
Visítalos en su local ubicado en Lagos 759, Victoria, descubre sus novedades en Instagram
@estampadosvictoria_, comunícate directamente al +569 5287 6175 o explora sus servicios en
la página web www.estampadosvictoria.cl

