Andrea Jaque
“Tía Vivi” fue reconocida por su alegría contagiosa, por aquellas conversaciones sencillas pero
llenas de sentido sobre la vida y por la energía positiva que irradiaba en cada espacio que
habitaba. Su legado no se mide sólo en el ámbito laboral, sino también en el cariño que supo
sembrar en las personas que compartieron con ella.
Sus restos fueron velados en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Victoria, donde
familiares, amigos y vecinos se reunieron para despedirla. Sus funerales se realizaron ayer
lunes, tras una misa celebrada a las 9:30 horas, en un ambiente de recogimiento y respeto.
El afecto hacia su familia se manifestó con la presencia física de quienes acompañaron la
ceremonia, pero también en las múltiples expresiones de solidaridad y tristeza compartidas a
través de las redes sociales. En especial, se hicieron llegar mensajes de apoyo a sus hijas y a
su nieta, quienes hoy enfrentan este difícil momento.
La memoria de Viviana Sánchez Pávez permanecerá viva en la comunidad educativa y en cada
persona que tuvo la fortuna de conocerla.

