Andrea Jaque
Cada presentación fue reflejo del esfuerzo y la dedicación de los alumnos, acompañados por el trabajo incansable de sus profesores. Bailes representativos de distintos rincones del país se sucedieron en el escenario, acompañados por música que dio vida a la riqueza cultural de Chile. La alegría de los más pequeños se fusionó con la responsabilidad y entusiasmo de los mayores, mientras padres y apoderados aplaudían con orgullo a sus artistas.
Pero más allá del espectáculo, la jornada tuvo un sentido profundo: rendir homenaje a la Virgen de la Merced, fundadora espiritual de la comunidad mercedaria. Su figura, símbolo de misericordia y libertad, remonta sus orígenes a Barcelona en 1218, cuando inspiró a San Pedro Nolasco a fundar la Orden de la Merced para rescatar a los cautivos. Desde entonces, su carisma de redención y esperanza se ha extendido por el mundo, arraigándose en la fe popular de América. La Virgen de la Merced es invocada como protectora en momentos de necesidad, como consuelo en la adversidad y como guía que rompe cadenas visibles e invisibles.
La Gala Folclórica del Colegio Instituto Victoria no sólo fue una fiesta cultural, sino también un testimonio de fe y tradición. En cada danza, en cada canto y en cada gesto de los estudiantes se reflejó el espíritu mercedario.
Con esta celebración, el colegio reafirma su misión de formar personas íntegras, capaces de enfrentar los desafíos del mañana con responsabilidad, creatividad y fe, bajo el amparo de la Virgen de la Merced.


