Andrea Jaque
La novela, que nace de una inquietud creativa gestada hace más de una década, reimagina la figura de la Quintrala bajo un prisma gótico y vampírico. Ortega relata que la idea surgió en una conversación sobre clásicos como Frankenstein o Drácula, donde la sonoridad de “Quintrala” y “Catrala” evocó resonancias con el célebre conde transilvano. A partir de ese hallazgo, el autor decidió reconstruir la historia de la mítica mujer, fusionando su bagaje histórico con el folclore y la tradición mitológica nacional.
Catrala se despliega en escenarios que van desde el terremoto de 1647 en Santiago hasta Buenos Aires y el Valle del Aconcagua en 1917, donde una joven abogada argentina se enfrenta a la enigmática figura de una mujer que parece haber desafiado el tiempo. El relato avanza a través de los años, tejiendo un arco narrativo que combina misterio, poder femenino y resonancias históricas.
Francisco Ortega subraya que esta es la primera vez que su ficción se aparta del sur de Chile, aunque mantiene un vínculo con la identidad local. “Siempre me las arreglo para volver a esta zona”, confiesa, reafirmando su apego a las raíces sureñas.
En su itinerario reciente, destacó el encuentro en la librería Miralibros de Temuco, donde compartió escenario con Alberto Fuguet, Daniela Thiers y Javiera Castro. La jornada, marcada por presentaciones, conversaciones y firmas de ejemplares, congregó a un público entusiasta y dejó a los organizadores gratamente sorprendidos por la alta convocatoria.
Además de Catrala, el autor se encuentra desarrollando una serie chileno-mexicana sobre extraterrestres, una novela policial en proceso y continúa con su podcast La Ruta Secreta, disponible en Spotify y YouTube. Su agenda reciente lo ha llevado también al Colegio Ignacio Carrera Pinto de Victoria, donde la interacción con estudiantes ha sido clave para fomentar la lectura.
La invitación está hecha: este jueves, en la Universidad Arturo Prat, Francisco Ortega compartirá los secretos de su nueva obra, responderá preguntas y regalará ejemplares. “Lean y escriban”, exhorta el escritor, recordando que Victoria, alguna vez llamada “la culta”, sigue siendo un territorio fértil para la imaginación y la cultura.

