Andrea Jaque
Actualmente estudian 26 alumnos, la mayoría con diagnósticos de trastorno del espectro autista (TEA) y TDAH.
Según relataron, en reuniones previas se les informó que el colegio cerraría en diciembre de este año. Sin embargo, tras consultar directamente con la Seremía de Educación de la Araucanía, se les aclaró que el documento firmado corresponde únicamente a la recepción de antecedentes enviado por el sostenedor y que la revisión podría extenderse hasta marzo o abril de 2027. Es decir, aún no existiría resolución definitiva de cierre.
A pesar de ello, denuncian que funcionarios del Departamento de Educación Municipal (DEM) han instado a los apoderados a matricular a sus hijos en otros establecimientos, lo que genera confusión y temor. “Nos están obligando a trasladar a los niños cuando todavía no hay un dictamen oficial”, señaló Leslie Ávila.
Los padres subrayan que la escuela ha significado un espacio de inclusión y estabilidad para estudiantes que previamente sufrieron discriminación en otros colegios. Destacan el trabajo del Programa de Integración Escolar (PIE), con apoyo de psicólogos, fonoaudiólogos y asistentes sociales, que ha permitido avances significativos en el desarrollo de los niños. “Aquí encontraron confianza, aprendieron a leer y escribir, recibieron un trato digno”, expresó Verónica Rivas.
Según se indica, el municipio, por su parte, ha argumentado que el cierre responde a deudas acumuladas del establecimiento y una baja matrícula.
En este contexto, los apoderados recalcan que no es justo que los niños paguen las consecuencias de una mala administración. Señalan que las deudas y problemas de gestión corresponden al sostenedor y que no deberían traducirse en la pérdida de un espacio educativo que ha sido fundamental para el bienestar de sus hijos.
La comunidad escolar advierte que la incertidumbre ya está afectando a los estudiantes, quienes presentan síntomas de ansiedad y alteraciones en su rutina diaria. “Nuestros hijos están sufriendo las consecuencias de un proceso que aún no está resuelto”, enfatizó la presidenta del centro de padres, solicitando a las autoridades “colocarse la mano en el corazón” y evitar que el cierre se transforme en un daño irreversible para los niños.
Los apoderados también manifestaron su descontento con el rol de algunos concejales de la comuna. Recordaron que, en periodos de campaña, acudieron al establecimiento para sacarse fotografías y grabar videos prometiendo respaldo frente a un eventual cierre. Sin embargo, hoy cuando la comunidad escolar enfrenta la incertidumbre más crítica, aseguran que no responden a sus solicitudes, lo que incrementa la sensación de abandono y decepción entre las familias. Cabe recordar que, en la votación del Plan Anual de Desarrollo Educativo Municipal (PADEM) para el año 2026, la propuesta de cierre de la Escuela Hernán Trizano fue respaldada por la mayoría del concejo municipal. Sólo los concejales Denisse Dufey y Camilo Villablanca se manifestaron en contra y expresaron su apoyo a la continuidad del establecimiento
Los apoderados insisten en que no corresponde dar por cerrado un establecimiento sin resolución ministerial y piden que se garantice la continuidad de un espacio que consideran vital para la educación y bienestar de sus hijos.

