NCA
Una compleja emergencia por incendios forestales se registró, durante el pasado fin de semana,
en las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía, donde las autoridades reportaron, este domingo
en la noche, 19 víctimas fatales —considerando Ñuble— y más de mil viviendas quemadas, cifra
que podría aumentar a medida que avance la evaluación de daños. La situación llevó a decretar
Alerta Roja regional en Ñuble y Biobío, además de alertas comunales en distintos puntos de La
Araucanía.
En la región de Ñuble, toda la zona permaneció bajo Alerta Roja regional, con al menos nueve
incendios forestales activos. Entre los más relevantes se contaron el incendio Rahuil Bajo, en la
comuna de Ránquil, con una superficie preliminar de 500 hectáreas; Monte Negro, en Quillón, con
mil 500 hectáreas; y Perales Biobío, también en Ránquil, que alcanzó preliminarmente 2 mil 800
hectáreas. A ellos se sumaron siniestros en El Carmen, Bulnes, Coelemu, Pinto y San Nicolás.
En tanto, la región del Biobío se mantuvo igualmente bajo Alerta Roja regional, en donde destacó
el incendio Trinitarias, en la comuna de Concepción, que registró una superficie preliminar de 10
mil 621 hectáreas, además de Rancho Chico, también en Concepción, con 737 hectáreas, y
Rucahue Sur, en Laja, con cerca de mil hectáreas afectadas. El avance del fuego en esta región
alcanzó zonas urbanas de las comunas de Penco y Tomé y configuró uno de los escenarios más
graves de la última década.

En la región de La Araucanía, se reportaron ocho incendios en combate, de los cuales tres se
encontraban con Alerta Técnica Roja: Alboyanco, en Angol; Chacay 2, en Carahue; y Santa Cruz –
Pan Grande, en la comuna de Collipulli. Además, se mantuvo Alerta Roja comunal para Collipulli y
Lumaco, donde el incendio Rucalleco afectó preliminarmente 65 hectáreas.
De acuerdo con los antecedentes disponibles, en sólo seis horas la superficie quemada duplicó lo
arrasado en el megasiniestro ocurrido hace dos años. Entre más de 20 incendios en combate, el
que afectó a la provincia de Concepción superó las 25 mil hectáreas destruidas, siendo comparado
por expertos con el megaincendio de Viña del Mar de febrero de 2024 y los incendios de la zona
sur del verano de 2017.
Respecto a las causas y condiciones que favorecieron la propagación del fuego, el académico y
climatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González, señaló que la emergencia abrió una
serie de interrogantes que deberán abordarse una vez extinguidos los incendios y finalizada la
etapa de evaluación. Al respecto, advirtió que “desde la estación de invierno se anticipó que
habría ocurrido un escenario climatológico extremo”, considerando que durante el fin de semana
se registraron temperaturas máximas extremas en las regiones afectadas.
El especialista agregó que “los pronósticos también anticiparon la presencia de vientos de travesía,
en medio de la ola de calor” y llamó la atención sobre el horario de inicio de algunos focos,
indicando que “las llamas se activaron a las 18:00 horas, cuando las aeronaves no pueden actuar”,
sumado a que el combustible fino y grueso se encontraba extremadamente seco.
En la misma línea, González sostuvo que “de manera decisiva hay que tratar de evitar los siniestros
generados por calor, más aún cuando hay un escenario que han denominado ‘desplazamiento de
ignición’” y agregó que “existe una desplanificación digital, con sectores poblados ubicados en
cerros de quebradas y bosques, cercanos a matorrales y sin cortafuegos”.
Desde el ámbito territorial, Lirquén, con cerca de 15 mil habitantes y perteneciente a la comuna
de Penco, fue identificada como una de las localidades más afectadas por el avance del incendio,
donde las viviendas se internan en zonas de cerros rodeadas de plantaciones forestales,
incrementando el riesgo para la población.
En medio de la emergencia, el Arzobispado de Concepción y el Santuario San Sebastián de Yumbel
informaron la suspensión de las actividades de la festividad de San Sebastián programadas para los
días 19 y 20 de enero, señalando que la medida se adoptó debido a la gravedad de los incendios y
a la necesidad de concentrar los recursos humanos y logísticos en el combate del fuego.
Finalmente, el geógrafo de la USACH, Andrés Fuentes, advirtió que “a primera vista, las lecciones
de 2024 no fueron consideradas. Ante eventos severos, evacuar lo antes posible depende del
diseño urbano, de calles interconectadas y de una urbe preparada”.

