Redacción
Durante los últimos días de vida de José Leiva, de 84 años, la atención hospitalaria que recibió fue formidable, pero sus familiares la encontraron en el hospital de Traiguén y no en el de Victoria, donde originalmente la buscaron por su cercanía domiciliaria.
Oriundos de la localidad de Selva Oscura, los familiares de don José buscaron desesperados atención en el Hospital San José de Victoria, pero según la hija del paciente, Inés Leiva, allí solo encontraron indiferencia y abandono.
“Mi padre ya estaba complicado y muy grave. Por lo general lo venían a ver desde el Cesfam, pero cuando su temperatura aumentaba yo siempre llamaba a la ambulancia para que lo hospitalizaran”.
Inés comentó que desde hace 8 años la salud del octogenario venía empeorando, primero por ser diagnosticado como paciente con Alzheimer y posteriormente con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o EPOC, producto de sus años de consumo cigarrillo, lo que a su vez derivó en dos ocasiones con neumonía. Ciertamente la condición de este hombre era delicada, por lo que requería atención especializada.
“Estuvo 11 días hospitalizados, pasamos las navidades así y el 30 falleció. Estaba muy grave y no había mucho que hacer, pero no es justo que familias que estén en nuestra posición, tengan que sufrir la indiferencia de un hospital, sobre todo si tienen que recorrer grandes distancias buscando atención médica”.
Tanto José como su hija Inés fueron trabajadores del sector salud y ni siquiera por eso pudieron conseguir una atención digna. En el hospital victoriense no solo les impidieron su ingreso sino que derivaron a Traiguén, es decir a unos 60 kilómetros que son un poco menos de una hora de camino. “Gracias a Dios no nos faltó recursos, aunque pienso en otras familias que no tienen nada y que deban pasar por esta situación”, indicó la hija del paciente a pocos días del sepelio.
“En otras instituciones de salud hay áreas para los desahuciados y en el hospital de Victoria claro se puede habilitar ese tipo de salas. Por eso hacemos un llamado para que a la familia se les trate con verdadero respeto, sobre todo tratándose de los adultos mayores”.

