Neimar Claret Andrade
Foto gentileza de Tevesur Canal 2
Luego de que las calles Pedro de Oña y Jonh Kennedy de Angol fueran tomadas por los comerciantes itinerantes que vinieron a participar de la feria de las pulgas asociada al Festival Brotes de Chile quienes prácticamente secuestraron a los vecinos dentro de sus propios hogares, este martes 16 de enero, todavía estas calles que rodean el Estadio Municipal Alberto Larraguibel Morales estaban llenas de basura y desperdicios.
Los vecinos están sencillamente indignados.Ricardo Pérez, uno de los moradores de la zona quien tiene un taller mecánico en la calle John Kennedy, relató que “el día viernes, de madrugada, empecé a escuchar ruido aquí en la cuadra y el perro ladraba mucho, entonces me levanté a mirar qué ocurría y me llevé la sorpresa de que estaban llegando todos estos comerciantes ambulantes con sus famosas carpitas, yo dije, qué me voy a poner a alegar cuestiones si para eso tenemos autoridad y además que me había enterado de que esta cuadra no la iban a ocupar para tal efecto, pero en la realidad, en la práctica no fue así, empezaron a llegar y no pararon más”.
“Yo vi —acotó— que esto se estaba sobrepasando los límites, porque escuché que esta cuadra, como digo, no la iban a tocar porque la iban a dejar para estacionar los vehículos de las personas que asistieron al Brotes de Chile, pero nadie hizo nada, nadie apareció, ninguna autoridad, bloquearon todo, aquí se tomaron todo, como que la gente que estamos acá no existía, no valíamos nada”.
Don Ricardo dijo que optó por irse de su casa desde las 7 de la tarde del viernes hasta las 8 de la mañana del lunes 15 de enero. “Cuando volví no se podía ingresar. Da vergüenza ajena esta cuestión si esto era una inmundicia hoy día en la mañana, ahí en mi portoncito, en la reja, había un tiesto con fecas humanas”.
A su modo de ver, este año todo se desbordó. “Está a la vista de todo el mundo, todas las personas se dan cuenta de lo que pasó, pero hay un detalle, yo, en sí, no sé cómo estuvo el Brotes de Chile, pero lo que pasó afuera en la calle me impresionó”.
Por su parte, Juan Ramírez, comerciante de la calle Pedro de Oña manifestó que ni el viernes ni el sábado pudieron entrar sus clientes al local, que es un servifrenos. “Perdimos de vender porque nos cerraron las puertas la gente de afuera, no había forma de que entraran los clientes con los vehículos”.
Al ser consultado acerca de cómo había encontrado la situación frente a su local el lunes por la mañana, no dudó en asegurar que “esto era un basural; es una rabia porque no se ven las autoridades y rabia porque nadie le puso el cascabel al gato; yo llamé a varias personas y nadie me respondió el teléfono dándome explicaciones”.
Otra vecina, Leslie Vargas comentó que “el primer día que salí a trabajar en la mañana, iba saliendo y antes llegar a otra calle principal, se estaban cambiando de ropa. Ahí afuera andaban con puros bóxer y calzones las chicas, igual que vi que hicieron pipi aquí afuera de mi casa, botellones con orina, feca, papeles de confort y ahora la inmundicia que dejaron ahí es horrible”.


