Andrea Jaque
La designación de Muñoz Miranda marca la continuidad institucional, sucediendo en el cargo al
Suboficial Mayor Sergio Gutiérrez. Parte de su trayectoria en la institución se remonta al año
2003, con los inicios de la reforma procesal penal, cuando cumplía funciones en la Segunda
Comisaría de Temuco. A lo largo de su carrera, ha transitado por diversos ámbitos: desde la
rama deportiva de Carabineros, pasando por la central de comunicaciones (CENCO) en Temuco
como radio operador, hasta su postulación al curso de inteligencia. Posteriormente, retornó al
territorio y desarrolló labores en las provincias de Malleco, Cautín y Arauco, consolidando una
experiencia amplia y diversa.
Cercanía con la comunidad
Respecto a su labor en Púa, el Suboficial enfatiza que Carabineros no somos “personas ajenas a
las demás personas”. Su visión apunta a recuperar la calle y fortalecer la presencia policial en
los espacios comunitarios, manteniendo a raya a quienes infringen la ley.
Muñoz Miranda destaca la importancia de la cercanía con la comunidad, especialmente con los
niños en los colegios, en la recuperación de confianzas y en la construcción de vínculos de
respeto mutuo. “El cariño de las personas hacia Carabineros se construye en la fiscalización
cotidiana, en la relación directa con las comunidades”, señala.
Menciona también la importancia de la conducción de un equipo cohesionado, indicando que el
trabajo de Carabineros es constante y exige entrega diaria, el reconocer esa labor es
fundamental, valorando y fortaleciendo la unidad interna.
Su estilo de liderazgo también se refleja en la vida diaria: vecinos lo reconocen participando en
actividades locales. Esa presencia constante, asegura, ha generado un impacto positivo en la
localidad.
Mano dura contra la delincuencia
No obstante, el Suboficial es claro en advertir que la cercanía con la comunidad debe
complementarse con firmeza frente a la delincuencia. “Con los malos hay que tener mano dura”,
afirma, convencido de que la protección ciudadana requiere tanto empatía como rigor.
Con este nombramiento, el Retén de Púa inicia una nueva etapa bajo la conducción de un jefe
que combina experiencia institucional, vocación comunitaria, liderazgo de equipo y un
compromiso firme con la seguridad.

