Andrea Jaque
Su historia no comienza en la política, sino en la acción social. Desde temprana edad
participó en la Corporación Calcuta y por más de dos décadas, ha sido parte activa de
Fundación Desafío Levantemos Chile, bajo el alero de José Antonio Kast. Su trayectoria
no se mide en cargos, sino en terreno recorrido, en juntas de vecinos escuchadas, en
proyectos impulsados con y para la comunidad de la Araucanía.
Cuando se le pregunta por qué eligió el distrito 22, su respuesta es clara y sentida: “Es el
más abandonado de nuestra región”. Conoce cada rincón, cada historia, cada urgencia.
Habla con firmeza sobre la inseguridad que afecta a agricultores y emprendedores, sobre
el miedo que impide que el turismo florezca, sobre la desconfianza que se ha instalado
frente a la justicia. Pero también habla de oportunidad: “Estamos en el momento justo
para cruzar a la vereda del cambio. Tengo las herramientas para hacerlo”.
Débora no se define como política, sino como gestora. “Prometer es fácil”, afirma, “pero
gestionar exige decir la verdad, incluso cuando duele”. Su propuesta se basa en la
transparencia, en no alimentar falsas expectativas y en actuar con responsabilidad frente
a cada desafío.
Entre sus prioridades destaca la conectividad rural. “No podemos seguir permitiendo que
niños no lleguen a sus escuelas porque los caminos se vuelven intransitables con la
lluvia”, señala con preocupación. También propone impulsar cooperativas de
emprendimiento con énfasis en educación financiera, adaptadas a la realidad del territorio,
para que el desarrollo no sea una promesa lejana, sino una herramienta concreta.
Déborah Negrete no se presenta como salvadora, sino como representante. “Sola soy
nada”, dice con humildad, “pero juntos podemos generar el cambio”. Cree firmemente en
su capacidad, en su conocimiento del territorio y en su firmeza para actuar sin temor
cuando la seguridad y la dignidad de las personas lo exijan.
Con José Antonio Kast como presidente y Rodolfo Carter como senador, asegura que se
conformará un equipo capaz de enfrentar las urgencias en seguridad y crecimiento
económico que el distrito necesita. “Este será un gobierno de emergencias en estas
áreas, pero también de esperanza”, concluye.
En tiempos donde la política parece distante, Déborah Negrete busca acercarla al corazón
de la Araucanía. No con promesas, sino con presencia. No con discursos, sino con
acción. Porque cuando el territorio habla, ella escucha y ahora, quiere ser su voz.

