Neimar Claret Andrade
Con el sonido de su histórica bomba a vapor y el compromiso intacto de generaciones de
voluntarios, la 1° Compañía de Bomberos de Curacautín conmemoró, este lunes 6 de abril, sus 113
años de vida institucional, reafirmando una trayectoria marcada por el servicio, la memoria y el
vínculo con la comunidad.
Actualmente, la compañía está integrada por 41 bomberos activos, 16 honorarios y 12 aspirantes,
quienes cumplen funciones en una unidad que hoy posee especialidad en rescate vehicular y
responde a emergencias complejas en distintos escenarios.
Bajo la dirección de Enzo Venegas Díaz y la capitanía de Christian Ulloa Morales, la institución
mantiene viva una historia que se remonta a comienzos del siglo pasado, cuando la comunidad
local empezó a organizarse frente a la amenaza constante de incendios.
Una historia nacida de la necesidad
El origen de la compañía se vincula a un incendio ocurrido en un sector de la ciudad que
actualmente correspondería a la intersección de Arauco con Sargento Aldea, hecho que generó
preocupación entre los vecinos de la época, en un contexto en que las viviendas eran
mayoritariamente de madera y techadas con tejuelas de roble, lo que aumentaba el riesgo de
propagación del fuego.
A partir de esa inquietud, un grupo de vecinos impulsó la creación de una organización destinada a
responder ante este tipo de emergencias. Fue así como el 6 de abril de 1913, en una reunión
realizada en el Hotel Torrealba, se dio forma oficial a la naciente 1° Compañía de Bomberos de
Curacautín.

El acta fundacional de aquella jornada consignó: “En Curacautín, a seis de abril de mil novecientos
trece, los infrascritos reunidos con esta fecha en el Hotel Torrealba, a las tres pasado meridiano,
han acordado formar una Compañía de Bomberos con anexo Zapadores, que tenga por objeto
resguardar los intereses en jeneral de esta población. Se acordó firmar la presente Acta a fin de
determinar el número de socios activos y contribuyentes para elegir un Directorio provisorio que
deberá confeccionar los Estatutos por los cuales se regirá dicha Institución”.
La primera oficialidad estuvo integrada por Manuel Araneda como director, Pascal Aniotz
Ithourrart como capitán, Silverio Ramírez como secretario, Manuel Bermedo como tesorero,
Agustín Chávez como ayudante, Manuel Segundo Godoy como teniente, Emilio Richaud como
sargento primero y Ricardo Gutiérrez como sargento segundo.
Tradición y homenaje
Como parte de la conmemoración, durante la noche del domingo 5 de abril el personal esperó la
llegada de la medianoche junto a la Bomba a Vapor, considerada una de las reliquias más
significativas de la institución, cuyo tradicional pito marcó simbólicamente el inicio del aniversario.
Las actividades continuarán con una romería al Cementerio Municipal, donde se rendirá homenaje
a los voluntarios fallecidos.
Asimismo, el próximo 9 de abril se realizará una jornada de cuartel puertas abiertas, oportunidad
en la que la comunidad podrá conocer de cerca las unidades y el equipamiento de la compañía.
La programación aniversario culminará el 17 de abril con una ceremonia protocolar que contará
con la presencia de autoridades locales e invitados especiales.


