Andrea Jaque
La inquietud comenzó en enero, cuando ambas soñaban con impartir clases particulares. Sin
embargo, se enfrentaban a la dificultad de no contar con un lugar fijo para trabajar con sus
materiales y recursos. “Queríamos un espacio que fuera nuestro, donde pudiéramos dejar
nuestras cosas, adornarlo a nuestro gusto y no estar cambiando constantemente”, relatan. Una
amiga las motivó a pensar en grande y así nació ATMA, con la energía de otra emprendedora
local que creyó en su proyecto y les dio el impulso necesario.
Un centro integral para todas las etapas de la vida

ATMA no se limita a la niñez. Su propuesta es integral, abarcando desde estudiantes
universitarios que requieren estrategias de organización, hasta adultos mayores que encuentran
apoyo en terapia ocupacional. Psicólogo, fonoaudiólogo y profesionales de diversas áreas se
han sumado a este proyecto, ampliando la oferta de servicios y talleres.
Los programas incluyen:
– Apoyo pedagógico y dificultades del aprendizaje
– Desarrollo socioemocional y hábitos de estudio
– Estimulación sensorial y asesoría Ev. docente
– Talleres socioemocionales y de estudio.
Cada sala tiene identidad propia y está adaptada para responder a las necesidades de los
usuarios.
Las fundadoras destacan su compromiso con la comuna: “Queremos retribuir a la comunidad,
ser un agente positivo y marcar la diferencia. Aquí cada persona es acogida, no es un número
más”. La diversidad es un eje central: discapacidad, diversidad sexual y de género son
abordadas con respeto y sensibilidad, buscando siempre generar vínculos y apego.
Talleres y proyección
ATMA ya ha realizado su primer taller con adolescentes y prepara nuevas instancias, como el
taller de autocuidado para adultos que cuidan personas con necesidades especiales o adultos
mayores. Además, proyectan actividades para vacaciones de invierno, como talleres de cocina,
arte y yoga, que fomenten la autonomía y la creatividad.

ATMA se presenta como un espacio que inspira confianza, motiva y envuelve. Un centro que no
compite, sino que complementa y que busca ser reconocido por su propio sello: el humano,
cercano y comunitario.

