Andrea Jaque
El jueves, estudiantes de distintos establecimientos participaron activamente en una jornada de reflexión y aprendizaje. A través de preguntas y diálogos, se profundizó en la trayectoria de O’Higgins, desde su nacimiento en Chillán Viejo en 1778 hasta su formación en Perú, España e Inglaterra, donde adquirió una visión estratégica que luego aplicaría en la lucha por la independencia. El ambiente de retroalimentación permitió que los jóvenes se acercaran de manera dinámica a la historia, reconociendo en O’Higgins no sólo al militar valiente, sino también al estadista que comprendió la importancia de contar con instituciones sólidas para resguardar la soberanía nacional.

La conmemoración continuó ayer en la Plaza Balmaceda, donde autoridades civiles, representantes de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública y de Gendarmería, se reunieron para rendir homenaje al prócer. En la ceremonia se destacó su visión geopolítica, anticipando la necesidad de una escuadra nacional que asegurara la soberanía chilena en el Océano Pacífico. Se recordó también su impulso a la creación de la Escuela Militar y de la Academia de Jóvenes Guardiamarinas, instituciones que sentaron las bases de un ejército disciplinado y de una marina capaz de proyectar los intereses de Chile más allá de sus fronteras.
Ambas actividades, distintas en su formato pero complementarias en su propósito, coincidieron en un mismo mensaje: la vigencia del legado de Bernardo O’Higgins. Su patriotismo, su firmeza como gobernante y su visión estratégica siguen siendo referentes para las nuevas generaciones y para la comunidad en su conjunto.
A 248 años de su natalicio, Victoria renovó el compromiso de honrar la memoria de quien dedicó su vida a la independencia de Chile y al engrandecimiento de América. La libertad, la soberanía y el amor por la patria, valores que O’Higgins defendió con convicción, fueron el eje de una conmemoración que invita a trabajar por un territorio más fuerte, unido y próspero.


