Andrea Jaque
Su partida deja un vacío en la comunidad, pero también un legado de afecto, trabajo y formación que permanecerá en la memoria colectiva.
Don Pedro, conocido cariñosamente por sus amigos como “Chocoso”, fue parte de la familia que impulsó la recordada Panadería Riquelme, un emprendimiento que marcó la vida cotidiana de la ciudad y que aún hoy es recordado por la huella imborrable que dejó en generaciones de victorienses.
Sus restos fueron velados en la Iglesia de La Merced, donde se celebró una misa fúnebre cargada de emotividad y reconocimiento. Posteriormente, el cortejo se trasladó al cementerio local, acompañado por familiares, amigos y vecinos que quisieron estar presentes en este momento de despedida.
La comunidad destacó su calidad humana, su cercanía y el aporte que realizó tanto desde la docencia como desde su rol de vecino comprometido. En las calles de Victoria quedará el eco de sus comentarios y opiniones y el recuerdo de un hombre que supo entregar respeto y gratitud.
Victoria despidió a una persona muy querida, manteniendo en la memoria a don Pedro Riquelme Bayle, cuya vida se convirtió en ejemplo de trabajo, sencillez y cariño hacia los demás.


