Viajar al extranjero conlleva una serie de preparativos importantes, y uno de los más esenciales es contar con un respaldo médico adecuado ante cualquier imprevisto. Un seguro de salud internacional te permite recibir atención médica en otros países sin tener que asumir gastos elevados, pero muchas personas no saben exactamente cómo utilizarlo cuando realmente lo necesitan.
En momentos de urgencia, actuar con rapidez y claridad puede marcar la diferencia. Por eso, conocer los pasos para activar tu cobertura, los canales disponibles y las condiciones del servicio es tan importante como tener la póliza contratada.
Llevar la póliza contigo siempre
Antes de abordar tu viaje, asegurate de guardar una copia digital y física de tu póliza. Este documento contiene información clave como el número de asistencia, tu número de póliza y las condiciones generales del servicio. Algunos seguros incluyen también una credencial o tarjeta con un código QR que permite acceder rápidamente a los datos desde tu celular.
Es muy recomendable tener el número de contacto de emergencia guardado en tu teléfono, junto con el mail o la app del prestador, para no perder tiempo en caso de una urgencia.
Primer paso: comunicarte con la central de asistencia
Si te sentís mal o sufrís un accidente, lo primero que debés hacer —en la mayoría de los casos— es contactar a la central de asistencia de tu aseguradora. Estas líneas funcionan las 24 horas y suelen estar disponibles en varios idiomas, incluido el español, lo cual es especialmente útil si estás en un país donde no dominas el idioma local.
Al comunicarte, deberás indicar tu ubicación, describir tus síntomas y facilitar el número de tu póliza. En función del caso, el operador evaluará la situación y te indicará a qué centro médico acudir o enviará asistencia directamente.
Algunos seguros permiten iniciar este proceso desde una app, por WhatsApp o incluso mediante videollamada con un médico, en caso de que no sea necesario trasladarse a una clínica.
Atención médica coordinada o libre elección
Dependiendo del plan que hayas contratado, existen dos modalidades habituales de atención:
- Coordinada por la aseguradora: la compañía se encarga de contactarse con el centro médico, programar la consulta y cubrir los costos directamente. Esta opción es la más cómoda, ya que evita desembolsos y trámites posteriores.
- Libre elección con reembolso: si la urgencia requiere atención inmediata o no podés contactar al seguro en ese momento, podés ir por tu cuenta a un centro médico, abonar y luego solicitar el reembolso presentando los comprobantes y la documentación requerida.
Ambas opciones son válidas, pero es importante tener claro qué permite tu póliza, ya que algunos seguros solo reembolsan hasta ciertos montos o en casos específicos.
Documentación necesaria para el reembolso
Si tuviste que pagar por la atención médica y luego vas a pedir el reembolso, necesitás conservar ciertos documentos. Entre los más habituales se encuentran:
- Factura original con los datos del prestador
- Informe médico detallado
- Receta de medicamentos (si corresponde)
- Pruebas de pago (boleta, transferencia, tarjeta)
- Copia del pasaporte o boarding pass, para comprobar la fecha y lugar del incidente
Las aseguradoras suelen establecer un plazo máximo para presentar esta documentación, que puede variar entre 30 y 60 días después de ocurrido el evento. Por eso, conviene iniciar el proceso lo antes posible.
Casos en los que no necesitás activar el seguro
Algunas coberturas menores, como el servicio de telemedicina, atención psicológica o asesoría médica por síntomas leves, pueden utilizarse sin necesidad de declarar una emergencia. Simplemente accedés a través de la app o el portal del seguro, y allí solicitas la consulta remota, en muchos casos con tiempos de espera mínimos.
Estos servicios son ideales para cuadros leves o dudas comunes durante el viaje, como reacciones alérgicas, molestias digestivas, control de síntomas o consultas preventivas.
Emergencias mayores: evacuación o repatriación
En situaciones más graves —como internación prolongada, cirugía urgente o incapacidad para continuar el viaje— el seguro puede activar coberturas especiales como el traslado sanitario, evacuación médica o incluso la repatriación al país de origen.
Estos procedimientos requieren una evaluación médica formal, autorizaciones específicas y coordinación logística. En estos casos, es clave mantener el contacto directo con la central de asistencia y seguir cada indicación paso a paso.
Consejos adicionales para facilitar el uso de tu seguro
- Antes de viajar, revisa bien las condiciones de tu póliza: límites de cobertura, deducibles, exclusiones, países incluidos y duración del servicio.
- Si estás bajo tratamiento médico, llevá un resumen clínico, recetas y una carta del médico tratante (idealmente traducida).
- Evitá automedicarte o retrasar la consulta por temor al idioma o al trámite: la asistencia está para ayudarte.
- Usá los canales digitales del seguro, como apps y chat de soporte, que suelen ser más rápidos y eficientes.
Guarda toda la documentación médica, incluso si no pensás pedir reembolso. Siempre es mejor tener respaldo.

