En medio del paisaje rural de Ercilla, donde los bosques productivos conviven con
comunidades históricamente ligadas a la tierra, una innovadora forma de prevención de
incendios está dando frutos —literalmente. Se trata de los llamados cortafuegos verdes,
una iniciativa que hoy muestra resultados concretos en el sector Sara Malleco, a través de
una cosecha de papas que combina seguridad, colaboración y desarrollo local.
Desde el mediodía, vecinos y vecinas comenzaron a reunirse en torno a una actividad
profundamente arraigada en la vida campesina: la cosecha. Pero esta vez, no se trataba
solo de recolectar alimentos, sino de dar cuenta de un modelo que transforma espacios
tradicionalmente pasivos —como los cortafuegos— en zonas activas, productivas y
comunitarias.
Claudio Cid Bascur, jefe de Área de Relacionamiento Territorial del Área Victoria de
CMPC, explicó que esta experiencia se desarrolla en una zona de interfaz entre
plantaciones forestales y comunidades, donde se habilitó más de media hectárea para el
cultivo de papas. “El principal objetivo es disponer esta superficie para una actividad
productiva para la comunidad, pero también mantener un cortafuegos verde en una zona
que antes no había sido utilizada”, señaló.
La iniciativa forma parte de una red de 46 huertos distribuidos en distintos predios de la
compañía, todos bajo el mismo concepto: aprovechar estratégicamente estos espacios
para reducir el riesgo de incendios forestales, al tiempo que se fortalecen los vínculos con
las comunidades vecinas.
Para la Junta de Vecinos de Sara Malleco, este proyecto no solo representa una mejora
en la seguridad del entorno, sino también una oportunidad concreta de desarrollo. Su
presidente, José Jara, valoró el impacto que ha tenido la cosecha en la motivación de los
habitantes del sector: “Este es un incentivo para los vecinos. Hoy ya estamos viendo
resultados, con una producción bastante linda. A futuro queremos seguir creciendo y
sumar más proyectos como este”.
El proceso ha sido también una experiencia de trabajo colectivo. A través de mingas
—jornadas colaborativas tradicionales—, vecinos, dirigentes y equipos de CMPC han
trabajado codo a codo desde la siembra hasta la cosecha. Cristian Parra, gestor de la Red
de Prevención Comunitaria, destacó el valor de esta articulación: “Este es un proyecto de
innovación social donde hay un trabajo colaborativo real. No solo beneficia desde el punto
de vista productivo, sino que también permite interrumpir la propagación del fuego en
caso de un incendio”.
Así, lo que alguna vez fue una franja de seguridad sin uso, hoy se convierte en un espacio
vivo, que produce alimentos, genera comunidad y protege el territorio.

