Andrea Jaque
En conversación Las Noticias de Malleco, Riquelme relató la intensidad de la jornada, marcada
por la exigencia física y la emoción de enfrentar a competidores de gran nivel. “Corrí, terminé
agotado, y enseguida me dijeron que tenía tres minutos para saltar. Me la jugué, pese al
cansancio y logré salir primero. Fue complicado, pero lo conseguí”, señaló con orgullo. Para él,
la verdadera satisfacción está en medirse con rivales fuertes: “No me gusta correr con gente a
la que siempre vas a ganar. Que lleguen competidores de categorías menores, muy buenos, es
lo que hace atractiva la competencia”.
El atleta también destacó el apoyo de la comuna de Traiguén, donde ha encontrado las
condiciones ideales para entrenar: instalaciones iluminadas, vallas disponibles y un entorno
seguro. “En Victoria muchas veces me encontré con dificultades, incluso con personas en
estado de ebriedad en el recinto. En Traiguén tengo todas las facilidades y eso me ha permitido
mejorar mis marcas”, comentó, agradeciendo al encargado del estadio, al área de deportes y al
alcalde por su respaldo.
Estos resultados reafirman su compromiso con su ciudad natal: “Siempre he querido
representar a Victoria. Soy un agradecido de mi pueblo y me encanta sacar la cara por él, no
solo como atleta, también como árbitro”.
Respecto a sus próximos desafíos, Riquelme fue claro: el Mundial en Nueva Zelanda no será
posible por razones económicas, aunque amigos han ofrecido apoyo. “No puedo pedirles un
sacrificio tan grande”, confesó con sinceridad. En cambio, sí confirmó su participación en el
Sudamericano de Cochabamba, donde espera volver a demostrar que la experiencia y la
perseverancia son su mejor carta de presentación.
Con cada salto y cada carrera, Juan Riquelme reafirma que la pasión por el deporte no tiene
edad y que la bandera de Victoria sigue ondeando en lo más alto de las competencias
nacionales.

