Andrea Jaque
Su relato se entrelaza con la liturgia de la Iglesia, donde recordó que solo tres natalicios se celebran en el calendario litúrgico: el de Jesucristo, el de Juan Bautista y el de la Santísima Virgen María, este último precisamente un 8 de septiembre. “Para mí es una alegría enorme porque mis papás están aquí, y desde que fui ordenado sacerdote he podido agradecerles por la fe y por la orden sacerdotal”, expresó, evocando también la influencia de su abuela Mercedes y de sacerdotes que marcaron su vocación, como el padre Rafael Márquez y monseñor Gustavo Ocando Yamarte.
Desde el 9 de julio de 2025, el padre Ronny pertenece oficialmente a la Diócesis de San José de Temuco, dejando atrás su condición de misionero extra diocesano. “Todo ha sido gracia de Dios, todo ha sido ganancia”, afirma. Su vocación se ha expresado en el acompañamiento cotidiano a la comunidad a través de los sacramentos: bautizos que celebran la vida nueva de los niños, confirmaciones que fortalecen la fe de los jóvenes, matrimonios que consolidan proyectos familiares y la unción de los enfermos, que brinda paz espiritual en momentos de fragilidad. “Cada vez que he podido consolar a un matrimonio o acompañar a una familia en la partida de un ser querido, ha sido para mí una tranquilidad enorme, porque el sacerdote está llamado a sostener con la oración y la presencia”, señaló.
Su llegada a Chile en 2020 y a Victoria hace casi tres años le han permitido experimentar la universalidad de la Iglesia como venezolano y la riqueza cultural de la comuna. “La cultura es un lugar de encuentro, como decía el Papa San Juan Pablo II, y la Iglesia no puede estar ajena a ella”, señala, destacando la música, la literatura y la interculturalidad que caracterizan a la ciudad.
Este año, el municipio lo distinguió como Ciudadano Destacado, un reconocimiento que asume como compromiso: “No le puedo fallar a la gente. Debemos estar disponibles, ser consecuentes y agradecer la confianza de la comunidad”.
El padre Ronny también subrayó su devoción al Padre Alberto Hurtado, cuya tumba visitó nuevamente en febrero y agradeció la confianza de su obispo, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, al integrarlo al presbiterio diocesano. “En estos once años tengo tanto que agradecer al Señor por permitirme esta misión en Chile, por conocer la Iglesia en su unidad y por ser parte de esta comunidad victoriense, que me ha acogido como uno más”, concluyó.

