Andrea Jaque
En esta muestra, el arte se convierte en un puente hacia lo mágico: el vellón se transforma en
musgo y las figuras de porcelana nos conducen a un bosque encantado habitado por
duendes, magos, hadas y flores. Cada pieza invita a dejar volar la imaginación y a
reencontrarnos con un submundo paralelo que, aunque fantástico, habita en la memoria
colectiva.
Más allá de la belleza estética, la exposición busca despertar conciencia sobre la
trascendencia de nuestros bosques. Es un llamado a valorar y proteger estos espacios
vitales, recordándonos que la naturaleza no solo es paisaje, sino también símbolo, mito y raíz
de nuestra identidad.
La inauguración promete ser un viaje sensorial y reflexivo, donde arte y comunidad se
entrelazan para celebrar la creatividad y la memoria de lo natural. Una oportunidad para
descubrir, entre texturas y figuras, la magia que nos conecta con lo esencial.

