Andrea Jaque
Ingresar a la casa de Leonor es atravesar un umbral hacia otro escenario: las paredes, los
rincones y la atmósfera evocan un aire casi porteño, vibrante y cautivador. Allí, el arte no sólo se
observa, se respira. Cada detalle anuncia la promesa de un futuro espacio de exposición, donde
la artista proyecta inaugurar con sus propias pinturas un lugar que recibirá a la comunidad.
El pasado diciembre, Leonor ofreció una primera muestra en su casa. Fue un éxito rotundo, una
prueba de lo que este espacio puede llegar a significar para la ciudad.
Ahora, la mirada está puesta en marzo, cuando Victoria celebrará un nuevo aniversario. En ese
contexto, Medina prepara una exposición inédita, concebida como un recorrido arquitectónico,
morfológico y social por la historia local. Sus obras retratarán hitos que marcaron la identidad de
la ciudad: el añorado teatro de Victoria, el puente ferroviario, la primera estación, los profesores
normalistas, el fuerte, la llegada de los soldados y los inicios de Bajo Traiguén. Una conquista
artística que busca dialogar con la memoria colectiva.
La restauración de su casa y la creación de este espacio cultural no son sólo un proyecto
personal: son una invitación a la comunidad a reencontrarse con su historia a través del arte.
Leonor Medina, con pinceladas firmes y visión clara, está construyendo un puente entre pasado
y futuro, entre memoria y creación.

