Neimar Claret Andrade
Fotos: Juan Osorio Lovys
Una nueva alerta se encendió en Angol luego de que dos comunidades educativas enfrentaran
situaciones vinculadas a amenazas, lo que obligó a activar protocolos de seguridad y reforzar
medidas preventivas.
El caso más concreto se registró en el Liceo Bicentenario Juanita Fernández Solar, donde durante
la jornada del jueves se detectó un mensaje escrito en baños de estudiantes que advertía un
presunto tiroteo, situación que motivó la activación inmediata de los protocolos establecidos.
A partir de este hecho, se realizaron las denuncias correspondientes a Carabineros y se iniciaron
diligencias investigativas orientadas a establecer la identidad de los responsables, junto con la
aplicación de las medidas contempladas en el protocolo Aula Segura.
De acuerdo con lo informado por el Departamento de Educación de Angol, como parte de las
acciones adoptadas, se dispuso el reforzamiento de la vigilancia en distintos sectores del
establecimiento, especialmente en espacios considerados sensibles, además de la implementación
de controles preventivos bajo el protocolo Mochila Segura. Asimismo, se suspendieron actividades
masivas y se aplicaron salidas diferenciadas de estudiantes, manteniéndose el desarrollo normal
de las clases.
En paralelo, el colegio Mozart School también emitió un comunicado tras la circulación de
mensajes en redes sociales que advertían eventuales amenazas contra el recinto, lo que generó
inquietud entre los integrantes de su comunidad educativa.
Desde la institución señalaron que se han adoptado medidas de resguardo y que se actuará con
estricto apego a la normativa vigente frente a cualquier situación que comprometa la seguridad,
junto con reiterar el llamado a informarse por canales oficiales y evitar la difusión de información
no verificada.
Ambos casos se producen en un contexto marcado por la reiteración de este tipo de situaciones
en establecimientos educacionales, lo que ha incrementado la preocupación entre estudiantes,
apoderados y funcionarios, ante la posibilidad de que estos hechos no sean aislados.
Frente a este escenario, las comunidades educativas insistieron en la importancia de mantener la
calma, pero también en la necesidad de actuar con firmeza para resguardar la seguridad y prevenir
cualquier riesgo que afecte el normal desarrollo del proceso educativo.

