Neimar Claret Andrade
Este 20 de junio en todo el territorio nacional se celebra el Día de los Pueblos Indígenas, feriado legal instaurado desde el año 2021 y que coincide con el solsticio de invierno, momento en que se produce la noche más larga del año, es decir, cuando el sol alcanza su punto más lejano en el Hemisferio Norte y comienza a avanzar de regreso al Hemisferio Sur.
Este acontecimiento marca el inicio del ciclo agrícola y se corresponde con el período de renovación de gran parte de las culturas originarias del Hemisferio Sur, ya que señala el cambio del ciclo de la naturaleza y de la vida.
Se trata de una fecha de gran relevancia sociocultural que posee múltiples significados asociados con la renovación de las existencias individuales y colectivas, y en torno a la cual se cohesionan las comunidades tanto en los territorios tradicionales como en las urbes.
En esta fecha y desde tiempo ancestrales el pueblo aymara celebra el Machaq, mientras que los mapuche celebran el Wetxipantü que son las dos fiestas principales y de mayor convocatoria.
We Txipantü
El We Txipantü, cuya traducción más cercana sería “nueva salida del sol”, no es una efeméride que se celebra en una fecha exacta como el 21 de mayo o el 18 de septiembre, y que en los últimos años ha venido en llamarse el Año Nuevo Mapuche.
Esta tradición mapuche proviene desde tiempos ancestrales y es común a la mayoría de los pueblos indígenas del Hemisferio Sur, pues corresponde con el solsticio de invierno, que generalmente se produce entre el 23 y 24 de junio, cuando se inicia un nuevo ciclo que comprende los días con más sol, el brote de los vegetales, la reproducción de los animales y la producción de alimentos que provienen de la tierra.
El We Txipantü es parte fundamental del conocimiento mapuche, pues se basa en el aprendizaje que se obtiene a partir del Inarrumeaymi (la observación de la naturaleza), donde el equivalente al día y el año está determinado por los movimientos del sol (antü), mientras que el periodo equivalente a los meses está determinado por las fases de la luna (küyen).
¿Cómo se celebra tradicionalmente el We Txipantü?
Todas las celebraciones que realizan los mapuche se enmarcan dentro de las normas del Az-Mapu (forma en que el mapuche se relaciona con su entorno, naturaleza y personas).
Debido a la importancia del We Txipantü, existen ceremonias y actividades especiales para celebrar esta época de renovación de las energías de la naturaleza para iniciar un nuevo tiempo de producción.
Entre las actividad tradicionales, al amanecer del 24 de junio, los mapuche salen alegres de sus viviendas gritando “Akuy We Txipantü” (Hemos vuelto a ver el nuevo sol), y se dirigen a un riachuelo para bañarse, simbolizando en el agua el reencuentro con la naturaleza, el compromiso de proteger la vida.
Luego siguen a sus autoridades (genpin, lonko, machi) hacia el wilgiñ ruka (patio de la casa) y mirando hacia el Puel Mapu (la tierra del este, por donde sale el sol) inician la ceremonia de llellipun o ngillañmawün, ambas a orientadas a pedir que todo salga bien desde este día en adelante.
Durante el día siguen las actividades de baile acompañadas por txutxuka y kultxug, girando siempre alrededor del rewe o la casa (de derecha a izquierda), círculos que representan la totalidad, el wallontu mapu (el universo).
También se comparten los alimentos que se han comenzado a preparar varios días antes, como el kako (mote), mültxün (catuto), rügalkofe (tortilla), kankan-iló (carne asada), lo que generalmente va acompañado por un cerdo grande (motxil) y la bebida favorita, el muzay (chicha de trigo).
En resumen, esta es la fecha del año más importante para los mapuche, porque en todo los territorios esta época se celebra desde tiempos ancestrales. Y en la actualidad, es la instancia ideal para mantener vivas las raíces y unirse en torno a las creencias tradicionales.

