Andrea Jaque
Durante el mes de julio, la Cuarta Comisaría de Carabineros de Victoria recibió a la
aspirante Marisel Flores Contreras, quien se encuentra cursando el tercer año de
formación en la Escuela de Carabineros. Esta etapa contempla una práctica policial única,
de un mes de duración, que permite a los futuros oficiales retornar a sus ciudades de
origen para vivir la experiencia directa del servicio en terreno. En este contexto, la
aspirante Flores regresó a su ciudad natal, Victoria, donde ha podido poner en práctica los
conocimientos adquiridos y sobre todo, reafirmar su vocación de servicio.
Cabe destacar que la formación en la Escuela de Carabineros comprende cuatro años,
siendo el último de ellos externado, es decir, desarrollado fuera del aula y con
procedimientos en terreno.
“Ser carabinero no es solo portar un uniforme, es ayudar, proteger, es estar. Todos
queremos ser un aporte, pero también sabemos que no cualquiera puede asumir este rol.
No todos están dispuestos a dar la vida por otros. La vocación se hace, se construye con
cada paso”, comentó Marisel con convicción.
Su familia, emocionada y orgullosa, ha acompañado este proceso con alegría, valorando
no solo el cumplimiento de los exigentes requisitos para aspirar al grado de oficial, entre
ellos una hoja de vida intachable, notas destacadas y un comportamiento ejemplar, sino
también la firmeza y claridad de su decisión.
Consciente de los desafíos que implica la labor policial, Marisel asegura estar dispuesta a
servir en cualquier parte del país, con el compromiso que impone el juramento asumido:
“es un llamado que se lleva de manera permanente”.
En sus palabras finales, dirigidas a la comunidad victoriense, expresó su más profundo
agradecimiento: “Gracias por abrirme las puertas nuevamente, por acogerme con respeto
y amor. Esta experiencia reafirma el camino que elegí. Me voy con gratitud y la firmeza de
seguir adelante, con el anhelo de servir siempre con la misma vocación”.
Asimismo, extendió un especial reconocimiento a los funcionarios de la Cuarta Comisaría
de Victoria: “Agradezco profundamente el grato ambiente de trabajo, el respeto y el
compañerismo. Cada uno me enseñó algo valioso y me dio un ejemplo de cercanía con la
comunidad. Gracias por fortalecer mi labor de servir”.
Una historia que refleja que ser carabinero es más que una profesión: es un compromiso
con la vida, con la sociedad y con los valores que sustentan la vocación de servicio
público.

