Neimar Claret Andrade
Homicidio calificado a Carabineros en razón de su cargo con ocasión del ejercicio de sus funciones, en carácter reiterado, cometido con premeditación, alevosía e ignominia; robo con violencia de especies que portaban los carabineros al momento de ser emboscados (cámaras Go Pro, uzi, pistolas, escopetas, rifle, celulares y radios de comunicación institucional); incendio del vehículo institucional AP 2875; porte ilegal de arma de fuego (por la uzi que mantenía en un bolso) y traslado de restos humanos con infracción a los reglamentos y disposiciones de sanidad, contemplados en el artículo 322 del Código Penal.
Estos fueron cargos que, durante la jornada de este lunes 23 de marzo, el Ministerio Público, representado por el fiscal regional de La Araucanía Roberto Garrido y el fiscal Carlos Bustos, formuló en contra de Tomás Antihuen, ante el Juzgado de Garantía de Cañete por su participación en el triple homicidio en Cañete, de los carabineros Carlos Cisternas Navarro, Sergio Arévalo Lobo y Misael Vidal Cid, ocurrido el 27 de abril de 2024.
Tras la audiencia, el fiscal Garrido manifestó que “nuestra imputación se funda en una serie de antecedentes que hemos recopilado durante este tiempo de investigación, que van desde prueba testimonial, evidencia, pruebas biológicas y asimismo el hallazgo de especies que pertenecían a los funcionarios de Carabineros”.
“Como lo hicimos presente en la audiencia —detalló— el imputado fue detenido mientras tenía en su poder un arma que correspondía a una de las víctimas y que además fue la utilizada en los disparos que se efectuaron en contra de los funcionarios, por lo que estimamos que su participación en estos hechos está suficientemente demostrada en esta etapa del proceso y eso fue lo que concordó el Juzgado de Garantía de Cañete, (0:48) decretando la prisión preventiva de este imputado”.
Sobre la ampliación del plazo de investigación, el persecutor dijo que estuvo relacionada con las pericias que se necesitaban para corroborar que el arma que se halló en poder de Antihuen era, precisamente, la perteneciente al sargento Arévalo, una de las víctimas.
“Todos esos antecedentes se corroboraron —reafirmó— había una hipótesis fuerte de que así fuera, porque el arma correspondía a las que utilizaban los carabineros, porque además habíamos encontrado otro armamento y otra especie o parte de las especies en poder de los imputados. Eso fue corroborado científicamente y es un elemento que viene, de alguna forma, a cerrar el círculo de varias evidencias que faltaban”.
El fiscal Garrido aseguró que “estamos tranquilos con el trabajo realizado. Creo que el trabajo del OS-9 de Carabineros, así mismo como del Laboratorio de Criminalística ha permitido, en muy corto plazo, ir recuperando una serie de antecedentes que a nosotros nos permiten la elaboración de una teoría del caso sólida en la que está acreditada y se puede establecer la dinámica de los hechos, pero también la participación de los imputados en este caso que han sido formalizados, reconociendo el tribunal, precisamente, no sólo la existencia del delito sino que además los antecedentes, lo que se funda, las presunciones de participación es que decreta la medida cautelar por considerar que la libertad de los imputados es peligrosa para la seguridad de la sociedad. Este es un hecho que, por sus características, por la cantidad de víctimas y por el hecho de atentar contra los funcionarios de carabineros es muy grave”.

