En conversación con Carlos Suazo, encargado de la Unidad de Medio Ambiente, nos indicó que este tipo de jornadas de limpieza busca enfrentar un problema que amenaza con transformar espacios comunitarios en microbasurales, producto de prácticas irresponsables y completamente evitables.
“Nos preocupa que estos lugares, que son de todos, se vean afectados por acciones que dañan el entorno. Mantener una comuna limpia no depende sólo del trabajo municipal, sino también del compromiso de cada vecino y vecina”.
El llamado es a tomar conciencia sobre la correcta disposición de los residuos y asumir que el cuidado del entorno es una tarea compartida. Pequeños gestos cotidianos, como respetar los puntos de recolección y evitar tirar la basura en espacios públicos, pueden marcar la diferencia.
La limpieza de Victoria no es sólo una cuestión estética: significa prevenir focos de contaminación, proteger el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de toda la comunidad.
La jornada de ayer, es un recordatorio de que la responsabilidad ambiental comienza en cada hogar y se multiplica en cada acción ciudadana.

