Andrea Jaque
La Agrupación Colores del Infinito TEA Selva Oscura, junto a familias comprometidas con la
visibilización del espectro autista, convoca a la segunda marcha por la inclusión, la empatía y el
reconocimiento de una realidad que aún permanece en las sombras de la desinformación.
Antonella Pascual, nos comparte con convicción y ternura el origen de esta iniciativa: “Esta idea
nació para visibilizar la condición del espectro autista. Comprenderlo es también comprender
que todos percibimos el mundo de manera diferente”. Hace un año, junto a su familia, dio forma
a “Colores del Infinito”, un espacio que hoy se convierte en luz para muchas otras familias que
enfrentan diariamente barreras institucionales, sociales y emocionales.
Aunque existe una legislación que reconoce los derechos de las personas con autismo,
Antonella señala que aún falta mucho para que se traduzca en recursos concretos: “Hay
muchos niños y pocos cupos para terapia. El ideal sería tener accesibilidad gratuita a
tratamientos y apoyo para los cuidadores. Porque nadie se preocupa por ellos, detrás de cada
niño hay adultos que sostienen, acompañan y muchas veces se enfrentan solos a un sistema
que no los contempla.
En su relato, Antonella describe con claridad las dificultades cotidianas: niños no verbales que
dependen completamente de un adulto, filas interminables en hospitales que sus hijos no
pueden tolerar, falta de espacios inclusivos en colegios y centros de salud. “Queremos lograr
accesibilidad a las terapias, inclusión en las escuelas y que los hospitales tengan salas de
espera adaptadas. Cuesta que las personas traten de empatizar y lo entendemos. Por eso
sensibilizamos, para que desde ahí nazca la empatía”.
La convocatoria de este 14 de noviembre es un llamado a mirar con otros ojos, a escuchar con
el corazón, a reconocer que la diversidad no es una excepción, sino una riqueza que nos
interpela como sociedad. “Nosotros somos la voz de nuestros hijos”, afirma Antonella. Y esa
voz, cuando se une en comunidad, tiene el poder de transformar realidades.
Frente al hospital de Victoria, se espera no sólo presencia, sino compromiso. Porque visibilizar
el espectro autista es también visibilizar la urgencia de construir entornos donde todos, sin
excepción, puedan habitar con dignidad.

