Jesús Leonardo Núñez
Desde mucho antes de que comenzara la presente temporada de lluvias, entre la comunas de Traiguén y Lumaco se levanta un clamor por la reparación de algunas vías y en particular de un punto que resulta de gran controversia: el puente del sector Didaico, en la ruta R-730.
Desde el mencionado punto se vienen exigiendo que se construya un puente definitivo y de respetable estructura. Este anhelo tiene casi dos años aproximadamente, pero este fin de semana recobra especial vigencia ya que el puente provisorio colapsó como consecuencia de la crecida del río, producto de las intensas lluvias del sábado.
Varios registros fotográficos, al respecto, circulan en redes sociales. Los usuarios que intentaron pasar de un lado a otro en este paso, se conformaron con compartir las imágenes y dar fe, no solo de la arremetida de la naturaleza sino de la indiferencia institucional.
Las bases estructurales de lo que sería un puente definitivo, permanecen huérfanas en el medio de la corriente y lo que era un paso de tierra provisorio colapso y quedó invisible por varias horas por debajo de la vorágine.
La escena, muy semejante a un naufragio, fue denunciada por la comunidad, la cual a su vez sugirió precaución a los que transitan desde y hacia el sector Didaico.
El aislamiento parece una realidad contundente y frecuente para los que viven en la zona, ya que desde la primera semana de junio se prohíbe el paso hacia el sector. El traslado de medicinas, alimentos, y quienes tienen la necesidad de dirigirse a sus lugares de estudio y trabajo, encontraron severas limitaciones durante este mes.
A la situación de movilidad y transporte se le suma la preocupación de algunos habitantes ante la posibilidad de perderlo todo por las constantes crecidas de afluentes. Los trabajos de reacondicionamiento y reparación de los recientes años resultan insuficientes.



