David Lagos
Lalo no fue solamente un músico talentoso; fue, ante todo, un ser humano noble, alegre y apasionado por el arte que abrazó como forma de vida. Dueño de una sensibilidad especial y de un carisma que trascendía el escenario, supo conquistar al público con interpretaciones cargadas de sentimiento, convirtiéndose en una figura entrañable para generaciones de victorienses.
En cada presentación dejó huellas imborrables. Su voz y su estilo inconfundible le valieron el cariño y el reconocimiento de la comunidad, que hoy lo recuerda no solo por sus canciones, sino también por su calidad humana, su sonrisa franca y su permanente disposición para compartir su música.
La noticia de su partida ha generado numerosas muestras de afecto y mensajes de despedida, reflejo del impacto que tuvo su trayectoria artística y personal. Sus melodías seguirán resonando como testimonio de una vida dedicada a lo que más amaba: la música.
Desde este espacio expresamos nuestras más sinceras condolencias a su esposa, hijos y a toda su familia, acompañándolos con un abrazo lleno de fortaleza y consuelo en este difícil momento.
Que Dios le conceda el descanso eterno y que su melodía siga sonando en el cielo.

