Andrea Jaque
La ceremonia fue un reencuentro con una forma de entender la enseñanza basada en la rigurosidad, la disciplina, los valores y, especialmente, la vocación de servicio. Una educación orientada a formar docentes capaces de entregar una enseñanza eficiente, pero también personas de bien, comprometidas con el desarrollo del país.
Eduardo Troncoso, presidente de la Agrupación de Ex Alumnos de la Escuela Normal de Victoria, fue el encargado de contextualizar el significado de la educación normalista y su aporte a la formación de generaciones de profesores. Un legado que, según se destacó durante la jornada, continúa vigente y que sus protagonistas consideran necesario preservar.
También estuvo presente Nivaldo Cretton, director del Museo del Tiempo, quien rendió un homenaje a los profesores normalistas a través de una reseña histórica, destacando la trascendencia de las escuelas normales y los valores que lograron transmitir a sus estudiantes.
Uno de los momentos centrales fue la presentación de la edición número 42 de la revista Los Pinos, publicación que vuelve renovada, tanto en formato físico como digital. Su director, Gorky Díaz Medina, explicó que el aniversario 120 constituye el escenario ideal para este lanzamiento y para continuar plasmando la historia y el pensamiento de la comunidad normalista.
Gorky Díaz destacó especialmente el vínculo entre Victoria y la Escuela Normal, una relación que, a su juicio, constituye una verdadera simbiosis cultural que ha logrado trascender generaciones.
“Esto es la culminación de un sueño para nosotros”, señaló, destacando que la revista representa una expresión del pensamiento de los normalistas y de una visión que no se ha perdido con el tiempo. Asimismo, valoró que, pese a las dificultades climáticas y las distancias, profesores de distintos lugares del país llegaran hasta Victoria para reencontrarse con su historia.
El encuentro tuvo además un significado especial para quienes cumplieron 60 y 70 años desde su egreso. Decler Martínez, de la generación de 1956, celebró 70 años como profesor y sostuvo que quienes fueron formados en la Escuela Normal recibieron las herramientas para servir a Chile y contribuir a la construcción de una sociedad capaz de impulsar su progreso y desarrollo.
En tanto, Dagoberto Bustamante, integrante de la generación que cumplió 60 años de egreso, reconoció la emoción de volver a encontrarse con sus compañeros. Pensaban que las dificultades podían disminuir la convocatoria, pero el recinto lleno de normalistas de distintas generaciones terminó demostrando lo contrario.
Una de las frases que mejor resumió el espíritu de la jornada fue la de Cornelio Villarroel Ramírez, quien fuera Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago. Al recordar su trayectoria, afirmó: “El cargo más importante de todos fue ser profesor normalista. Lo demás fueron nombramientos, pero esta fue una misión”.
También Galvarino Molina valoró el reencuentro como una oportunidad para recordar un pasado que, según expresó, les abrió las puertas hacia el mundo y les permitió contribuir a transformar sus propios entornos.
Así, los 120 años de la Escuela Normal de Victoria se transformaron mucho más que en una conmemoración histórica. Fue un encuentro marcado por la memoria, el orgullo y la convicción de que la educación normalista dejó una identidad que permanece viva.
Una historia que nació hace 120 años, que atravesó generaciones y que hoy, desde la memoria de sus protagonistas, continúa proyectándose como parte inseparable de la identidad de Victoria y de la educación chilena.


