Andrea Jaque
En conversación con Mónica Oyarzún Cabezas, coordinadora del programa, destaca que este centro fue el primero en su tipo en la provincia y representa un paso gigantesco para lograr un cambio positivo y un “bonito desafío” que ha comenzado a transformar la vida de cientos de familias.
AIDIA nace de la necesidad urgente de ofrecer un entorno adecuado para el aprendizaje y crecimiento de niños, niñas y adolescentes neurodivergentes. El centro acoge a usuarios entre 0 y 17 años que presentan características sociales, emocionales o del lenguaje que requieren atención especializada. La iniciativa busca no solo intervenir clínicamente, sino también generar conciencia sobre el impacto del medio en la discapacidad: “Las discapacidades las genera el entorno, no la condición”, recalcan desde el equipo.
El centro cuenta con áreas terapéuticas, sala de integración, espacios multipropósito, gimnasio, box de atención clínica individual y zonas para actividades de la vida diaria. El proceso de atención contempla un trabajo coordinado entre terapeuta ocupacional, fonoaudiólogo, kinesiólogo, psicólogo, trabajador social y abordar la selectividad alimentaria con nutricionista, considerando la complejidad multidimensional de cada caso. Actualmente, AIDIA atiende a 140 usuarios, con una lista de 300 y un equipo de 16 profesionales comprometidos con la misión de acompañar, orientar y rehabilitar.

El ingreso al programa se realiza tras una evaluación previa, con identificaciones activas en colegios, CESFAM y redes familiares. Uno de los grandes desafíos ha sido enfrentar el desconocimiento social sobre el autismo y otras condiciones del neurodesarrollo. “Muchos adultos no saben lo que significa el autismo”, señala Oyarzún y agrega que aún persiste la resistencia a la inclusión escolar. El trabajo del centro se enfoca en ayudar a los niños a gestionar sus emociones y adaptarse a los estímulos del entorno, considerando que la hipersensibilidad no es sólo una diferencia, sino una dificultad real que requiere comprensión.
Testimonios que conmueven y movilizan
Una madre relata que llegó al programa sin expectativas, junto a su esposo y que el recibimiento fue maravilloso”: “No saludar no siempre es ser mal educada”, reflexiona, destacando cómo el equipo rofesional les ha ayudado a comprender y acompañar a su hija. Las charlas psicológicas permiten a las familias compartir experiencias, aliviar la sobrecarga emocional y construir redes de apoyo que muchas veces no existen fuera del centro.
AIDIA celebra su primer año con la mirada puesta en el futuro. Se proyecta la instalación de dos containers para ampliar el espacio físico y continuar fortaleciendo el trabajo integral. En paralelo, la comuna de Angol ha comenzado a replicar la experiencia, lo que confirma el impacto transformador de esta iniciativa, convirtiéndose en un oasis.
Mónica Oyarzún, nos recuerda que la empatía no es sólo una virtud, sino una responsabilidad colectiva. En las salas, pasillos y sesiones, se construye cada día un espacio donde el desarrollo, la inclusión y el respeto son posibles y donde el cariño, la entrega profesional y la comprensión se convierten en motores de cambio.

