Andrea Jaque
Desde sus inicios como miembro de FEGACH, Winkler ha recorrido un camino ascendente: primero como coordinador y ahora como líder de un vasto territorio que se extiende desde Rancagua hasta Punta Arenas. “La FEGACH es la única federación gastronómica en el país y nuestro desafío es crecer, integrar ramas afines como la de baristas y descentralizar las actividades”, señaló. Actualmente integra a más de 300 socios, todos cocineros profesionales y asociaciones como Chef del Mar y Pucón Chef.
Entre sus próximos hitos destaca el seminario “Entre la huerta y el mar”, donde compartirá escenario con figuras de talla mundial como Nicolás Gárate, multicampeón de gastronomía; Gustavo Villoldo, chef del Hotel Sheraton Latinoamérica; y Marcelo Pino, uno de los sommeliers más reconocidos de Chile. Winkler subraya que la cocina hoy también se proyecta en el espacio digital: “Las redes sociales han abierto un nuevo trabajo para los cocineros. Hoy puedes ser tu propio jefe, viajar y seguir generando ingresos”. Sus cifras lo avalan: cerca de un millón de seguidores sumando Instagram, Facebook y TikTok.
Consciente de la responsabilidad que implica su cargo, Winkler enfatiza su compromiso con la descentralización: reuniones de socios en distintas ciudades del sur y proyectos de recetas chilenas en redes sociales, bajo el sello FEGACH.
“Quiero que cada socio se sienta activo y representado, que la Federación no sea sólo Santiago, sino también el sur. La unión es nuestro objetivo”, afirma con convicción.
En el horizonte de sus desafíos personales y comunitarios, Eduino Winkler despliega propuestas que buscan innovar y acercar la gastronomía a la vida cotidiana. Entre ellas destacan las “Cenas Clandestinas”, encuentros en casas particulares donde conocidos y desconocidos compartirán alrededor de un menú de cinco tiempos (platos), concebido como una experiencia sorpresa y de conexión. A ello se suma la “Cocinaterapia”, jornadas completas que transforman la cocina en un espacio de convivencia, aprendizaje y bienestar: desde la preparación compartida de platos tradicionales hasta la conversación distendida y el disfrute colectivo. Ambas iniciativas reflejan su visión de la gastronomía como un puente hacia la comunidad, capaz de generar vínculos, alivio y alegría en torno al acto de cocinar y compartir.
El camino de Eduino Winkler refleja la fuerza de la cocina chilena como motor cultural y social. Su liderazgo promete no sólo elevar la gastronomía del sur, sino también abrir espacios de encuentro donde la cocina se viva como arte, oficio y terapia.

