Neimar Claret Andrade
Cada ciudad tiene sus propias características que la hacen única y especial y en Traiguén son, sin duda, sus preciosas calles adoquinadas que, ahora, están en peligro, a manos de contratistas que no tienen la experiencia necesaria para preservarlas y quieren cambiarlas por cemento, por lo que un grupo de traigueninos se han organizado para pelear una cruzada, salvar los adoquines y lograr que sean declarados patrimonio histórico de la ciudad.
Uno de los ciudadanos preocupados es el ingeniero civil Carlos Andrés Stappung Ruff, quien indicó que la organización que han conformado se llama Agrupación de defensa del patrimonio cultural y arquitectónico de Traiguén, presidida por Cristian Mardones, quien está acompañado por otros 12 integrantes, mientras que él tiene una Fanpage con más de 4.000 seguidores que se llama Traigueninos con Adoquines, desde la cual hace su contribución en defensa de las calles adoquinadas de la ciudad.
Según destacó aún quedan 8.000 metros de calles adoquinadas, de los 10.000 que había originalmente y que se empezaron a construir en 1906 en la calle Comercio, por el contratista Ramón Batista.
“Los contratistas que hacen estas mantenciones —explicó— no tienen personal adecuado y ellos están mal acostumbrados a poner cemento, entonces tratan de hacer todo para que desaparezcan los adoquines porque para arreglarlos se necesita mucha mano de obra y hay otra gente que dice que son muy ásperos, pero esa es como la solución más fácil, ahora la más difícil es mantenerlos y hacer un buen trabajo de recuperación, pues ha resultado que algunas calles que han intervenido a veces quedan peor que antes”.
Asimismo Stappung planteó que la empresa sanitaria hace sus reparaciones y después se hunden las calles, por lo que la gente le echa la culpa a los adoquines (que son reductores de velocidad muy efectivos) que no son los responsables, sino la mala intervención que se hace, pues “un adoquín bien mantenido se puede circular sin problemas”.
Un poco de historia
Según reveló Stappung en un trabajo histórico que realizó con respecto a los adoquines, “en abril del año 1904 el Consejo Municipal de Traiguén, bajo el mando del alcalde German Terpelle Burnker, estampan en acta que el contratista Ramón Batista se compromete a proveer y colocar piedras de granito que no sea inferior a la de Deuco (la cantera)”.
Así se inician los adoquines en la calle principal del comercio, algo que diferenciaba a Traiguén de otras localidades de la zona, dejando atrás el barro intransitable en invierno y la polvareda en verano”.
Asimismo indicó que las calles se fueron adoquinando con los años, bajo la égida de varias administraciones municipales y el cobro de derechos a los residentes beneficiados.
“En el año 1935 —se lee en el trabajo del Ingeniero Civil— el municipio de Traiguén decide, por la modernidad, cambiar los adoquines por hormigón, nuevamente se parte por la calle Comercio y se retiran los adoquines reinstalándose en otras calles, este proceso continuó aproximadamente hasta 1952, en que se reinstalaban los adoquines en otras calles de tierra. Posterior a 1995 comienzan los pavimentos participativos donde se prioriza cubrir de hormigón las calles de tierra de Traiguén, dejando los adoquines intactos, aunque muchas veces interviniendo los cruces y eliminando los de las boca calles”.
Ya en 2006, durante la administración del alcalde Luis Álvarez se programó recuperar doce cuadras de adoquines con mano de obra local, pero sólo se lograron materializar tres de ellas y en el 2014, el mismo edil propuso un programa inédito de recuperación de adoquines en cuatro cuadras emblemáticas, lo que se materializó en el año 2017 durante la administración del alcalde Sanhueza, quien incorporó figuras con piedras de colores en medio del trazado, lo cual cambió el entramado de los adoquines y no resultó una muy buena idea, cosa que se advirtió en su momento.
En septiembre del año 2022 la empresa Tromen Spa, se adjudicó, mediante trato directo con el Serviu Araucanía, la recolocación de los adoquines en cuatro cuadras de la avenida Basilio Urrutia, donde se encuentran tres importantes recintos educacionales de la comuna. “Precisamente parte de ellos —aseguró Carlos Stappung— corresponden a los adoquines que instaló el traiguenino Ricardo Levy 92 años antes, en la cuadra del Liceo de Hombres y de la Alianza Francesa. Por diversas razones las obras se retrasan y avanzan lentamente, por tanto, hoy diferentes actores plantean que la solución más práctica es retirar los adoquines de las tres calles que faltan, cambiándolos por hormigón y eventualmente colocar estos adoquines en otros lados donde no circulen vehículos”.
Ante la situación los traigueninos se reunieron en el seminario Patrimonio de Traiguén. Su valor y el desafío para sus ciudadanos, en el que participaron como expositores, profesionales del Consejo de Monumentos Nacionales y docentes de la Universidad Mayor.
“El desafío es cada vez mayor —argumentó el Ingeniero Civil— reunir por la ciudadanía información histórica (los atributos arquitectónicos de los adoquines y su valor histórico asociado a la comunidad) logrando así la conformación de un expediente de Declaratoria ante el Consejo de Monumentos Nacionales para nuestros adoquines como “Monumento Histórico” y también, consolidar el entramado urbano de calles de adoquines junto a sus casas patrimoniales como “Zona Típica”.
Finalmente dijo que desde 2017 hay una carpeta en el consejo de Monumentos Nacionales con la que se pretende que la responsabilidad sea tanto del municipio como del Serviu, que en las ordenanzas municipales se incluya la protección de los adoquines y que estos sean declarados patrimonio histórico, además de que, mientras tanto, se llame a licitación, a empresas con buenos antecedentes técnicos que hagan un buen trabajo

