Andrea Jaque
La normativa establece que únicamente empresas autorizadas, bajo estrictos protocolos de
seguridad y con permisos otorgados por la autoridad competente, pueden utilizar estos artefactos
en espectáculos públicos. El incumplimiento acarrea sanciones severas: multas de 5 a 50 UTM y
penas de cárcel que pueden llegar hasta 3 años y un día, dependiendo de la gravedad y del daño
causado.
Impacto en la comunidad
El ruido de la pirotecnia no es un detalle menor. Para muchas familias, la noche navideña se
transformó en un escenario de tensión:
Personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y adultos mayores sufrieron crisis de
ansiedad y dificultades para descansar.
Mascotas huyeron desorientadas, obligando a sus dueños a salir en plena noche en su
búsqueda.
Vecinos vieron interrumpida la paz que caracteriza estas fechas, marcada por un discurso
de amor y respeto que contrasta con la falta de empatía de quienes utilizan estos
artefactos.
Llamado a denunciar
Las autoridades han reiterado la importancia de denunciar tanto a quienes comercializan como a
quienes utilizan pirotecnia de manera ilegal. Para ello, se mantiene habilitado el número *4242,
que permite realizar denuncias de forma anónima, además de la opción de acudir directamente a
Carabineros o Policía de Investigaciones.
Entre la tradición y la ilegalidad
En Victoria, la tradición de vivir una Navidad en calma y armonía se ve amenazada por una
práctica que, aunque algunos justifican como festiva, está penada por la ley y afecta directamente
la salud y bienestar de la comunidad. Las redes sociales se han convertido en un espacio de
desahogo ciudadano, pero la ausencia de denuncias oficiales perpetúa la impunidad.

