Jesús Leonardo Núñez
Un incendio de pastizales, aparentemente controlado, perdió su rumbo en Victoria. El fuego amenaza con arrasarlo todo, particularmente el área poblada. El sector inicialmente afectado y donde piden ayuda con cierto desespero, es Bajo Traiguén. El foco inicial en dicha zona mantiene preocupada a la comuna.
Senapred ya emitió una orden de evacuación, a través de la alerta SAE, mientras la gran humareda cubre el cielo victoriense. La comunidad no sabe qué hacer en estos instantes, en los que el viento actúa de forma tan impredecible y lleva las llamas en diferentes direcciones.
En las cercanías del molino El Grano las llamas avanzan con gran persistencia y peligro, allí y en al menos otros dos sectores, ya se movilizan los diferentes dispositivos de ayuda. Varios vehículos comenzaron a salir de sus casas con las familias y algunos pertrechos necesarios para la supervivencia.
Incluso el Centro de Estudios y Trabajo de Gendarmería se encuentra rodeado por el fuego y las autoridades de dicha institución se acercaron para coordinar todo tipo de esfuerzo a fin de evitar algún daño mayor y por supuesto, afectación humana.
La preocupación cunde también en algunos fundos donde hay presencia de animales de cría y actividad agrícola. Cualquier plan de emergencia parece insuficiente debido a la sorpresiva acción de este nuevo incendio forestal.
La altura y ferocidad del incendio permite ver el fuego desde distintos puntos del sector, lo que aumenta el nerviosismo colectivo.
Los cuerpos de bomberos de otras comunas, como Curacautín, ya se están uniendo al combate de esta sorpresiva incidencia en medio de un clima esperanzador que aparentemente anuncia el inicio de las lluvias.
Al final de la jornada del jueves las autoridades contabilizaron más de 40 hectáreas arrasadas por las llamas, abarcando sectores incluso de otras comunas cercanas.


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