Andrea Jaque
La noticia ha conmovido profundamente a la comunidad, que reconoce en Ernesto Staub no sólo
a un empresario visionario, sino también a un hombre de valores firmes y generosidad
constante. Su nombre quedó ligado de manera inseparable a la ciudad de Victoria, pues con
esfuerzo y dedicación llevó la marca de Cecinas Staub más allá de las fronteras locales,
convirtiéndola en un símbolo de calidad y tradición.
En el libro Simientes del Pionero Suizo en la Frontera de don Tránsito Bustamante, se escribía
en el Capítulo 5:
“Ernesto Staub Muñoz es el popular Pupi. Industrial-empresario, propietario de la Carnicería y
Fábrica de Cecinas Staub, es un ejemplo de una labor tesonera junto a su familia en la
comunidad. Infatigable, con el lema VIVIR PARA TRABAJAR, es tan laborioso que no descansa
ni los feriados. Es que su establecimiento se haya colmado de público todo el día, porque
abastece a toda la comunidad con productos de muy buena calidad.
Ernesto es casado con Mercedes Sanhueza, son sus hijos: Alejandro, Fernando y Jorge”.
Ese retrato, escrito hace años, refleja con precisión la esencia de un hombre que supo vincular
su empresa con la vida cotidiana de la ciudad, convirtiéndose en un referente regional. Su
sonrisa amplia y calma, su disposición siempre atenta y su compromiso con la comunidad lo
hicieron merecedor del respeto y cariño de quienes lo conocieron.
Hoy, Victoria despide a un ciudadano ejemplar, cuya huella permanecerá en la memoria
colectiva. Más allá de los logros empresariales, Ernesto Staub deja un legado humano
invaluable: el recuerdo de una persona íntegra, trabajadora y profundamente cercana a su gente.
Su partida enluta, pero también invita a valorar la fuerza de su ejemplo y la permanencia de su
obra en el corazón de la comuna.


